La causa de mi fortuna.
La razón de mi amargura.
El bastión de mi corazón.
Anoche, en casa, como todas la noches. Ella y yo, solos. No puede ser de otra manera, no hay nadie más. Al menos visible para ella. Quise incorporarme desde el sofá y al percibir su aroma sentí un azote brutal por la espalda, me empezaron a picar los ojos y recibía pinchazos en las rodillas que me hacían claudicar.
Abandoné el intento de la frialdad para no hacer sospechar. Me propuse acercarme a darle un beso en la mejilla. No pude. El rubor me lo impidió. Y el deseo era irrefrenable pero....
Me invitó a que la ayudara a buscar un billete de avión a algún destino que nos faltara por descubrir en Europa.
LLorar y llorar ganas tuve.Al agarrar el ratón del ordenador ella sobrepuso su mano sobre la mía y un escalofrio de inquietante ansiedad recorrió todo mi cuerpo, empezó como siempre desde el cuello y se deslizó por la espalda hasta romperse en escapada. Me levanté del escritorió fulminantemente.
- Adonde vas?
- Agua, necesito un vaso de agua. Me duele la cabeza, cariño. Esperame un momento que salgo a la terraza a airearme. Busca lo que quieras, recuerda que siempre dijiste que querías ir a Berlín.
- Te gustaría ir?, me preguntó con una sonrisa que me partió el alma. Directamente al corazón. Y no era un arma, sólo una mirada
- Como desees, amor. La contesté con la cabeza gacha, la conciencia derrotada y el alma descolocado.
Nunca suelo beber en casa pero en ese instante, sólo en ese instante, necesitaba un licor que me rascara la garganta y me hiciera sentir algo incomodo en mi interior. Agarré la primera botella que encontré, era un vodka polaco que me había traído una amiga hace un montón de años. Y efectivamente, rayos y truenos gotearon por mi laringe y rasgaron a la par mi alma y amor.
Decidí que ahí se acabaría mi historia. No más traición. No quería dejar de dormir, no quería usar una mirada falta de complicidad. No quería pensar que no podía pensar en nada más.
Expuesto a una reacción visceral me dirigí hacia Cristina la agarré con violencia de la mano, tiré de ella y con tres pasos bruscos, largos y acelarados la arrojé sobre la cama. Me abalancé sobre su escultural cuerpo rendido a mi deseo y la empezé a besar a la par que intentaba quitarla la ropa. No se opuso aunque noté cierta extrañeza. No era tarde pero el reloj para mi había dejado de correr hacía muchos días.
Sugerí que me besara; una vez más, una vez más! Inquirí su tacto, sus dedos, por Dios que alguien me entrege sus dedos!....
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26 febrero 2014
28 enero 2014
Un instante de felicidad
Fragilidad. Ternura. Ansiedad. Deseo. Anhelo. Felicidad.
Su sola presencia ilumina una vida desamparada. Su tacto indolente juguetea por entre mis dedos, buscando, quién sabe porqué un instante de complicidad o de auxilio.
Una sonrisa interrumpida por la ingenuidad de una vida que llegó ajeno a su voluntad, nadie le pidió permiso para ser gestado.
Felicidad es lo que atrapa el momento que atravieso un largo pasillo buscando un final, una salida y una razón.
Una dulce mirada de Adriana conjugada con suave y tierno beso sobre mi mejilla. Un complejo estado mental que se atenua con la mirada de un amante cómplice y genuino, labrado entre fracasos y aciertos como aquel que cometí el día que te conocí.
Un abrazo voluntario que abarca mi contorno con tal fuerza que bloquea mi respiración. Mi vida está junto a tí y de tí no me separaré. No preguntes y aprieta, fuerte que sientas mi álgido latido en tu pecho. Te quiero y me quieres y no quiero que dejes de quererme.
Busca, encuentra y no olvides un instante de felicidad
Su sola presencia ilumina una vida desamparada. Su tacto indolente juguetea por entre mis dedos, buscando, quién sabe porqué un instante de complicidad o de auxilio.
Una sonrisa interrumpida por la ingenuidad de una vida que llegó ajeno a su voluntad, nadie le pidió permiso para ser gestado.
Felicidad es lo que atrapa el momento que atravieso un largo pasillo buscando un final, una salida y una razón.
Una dulce mirada de Adriana conjugada con suave y tierno beso sobre mi mejilla. Un complejo estado mental que se atenua con la mirada de un amante cómplice y genuino, labrado entre fracasos y aciertos como aquel que cometí el día que te conocí.
Un abrazo voluntario que abarca mi contorno con tal fuerza que bloquea mi respiración. Mi vida está junto a tí y de tí no me separaré. No preguntes y aprieta, fuerte que sientas mi álgido latido en tu pecho. Te quiero y me quieres y no quiero que dejes de quererme.
Busca, encuentra y no olvides un instante de felicidad
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